jueves, 12 de septiembre de 2013

Diez Rutas perfectas para descubrir Asturias

Diez rutas perfectas para descubrir Asturias

En las ciudades. En sus espectaculares paisajes verdes. Con su gastronomía. Una decena de ideas para un fin de semana inolvidable

1 .- Oviedo

                                                        Oviedo vista aérea

«Oviedo es una ciudad deliciosa, exótica, bella, limpia, agradable, tranquila y peatonalizada», son palabras del director estadounidense Woody Allen. ¿Qué más podríamos añadir nosotros? Solo la verdad: Oviedo es una ciudad que mejora con los años. Su compromiso con la cultura y la hospitalidad hace honor a su sobrenombre, la capital del paraíso.
Muchos conocen Oviedo como la ciudad de las esculturas. En sus calles hay más de un centenar de estatuas, algunas de ellas son obras de artistas de renombre universal. En la plaza de Alfonso II el Casto se encuentra estatua de Ana Ozores, la protagonista de La Regenta, la gran novela de Leopoldo Alas, Clarín, y detrás de ella, en la misma plaza, aparece ante nosotros la imponente fachada gótica de la Catedral de San Salvador, que data del siglo XIV. Por los alrededores de la Catedral, debemos visitar también el antiguo convento, convertido ahora en Museo Arqueológico, y la fachada de Santa María la Real.
Por otro lado no debemos dejar de ver el palacio de Santa María del Naranco, la Iglesia de San Miguel de Lillo y la cercana Iglesia de San Julián de los Prados, edificios los tres que datan del siglo IX, cuando Alfonso II el Casto y su hijo, Ramiro I, quisieron dotar a su nueva capital, Oviedo, de unas construcciones dignas de su rango.
A la hora de comer, Oviedo ofrece establecimientos con excelentes tapas, acompañadas de buena sidra asturiana. Por ejemplo, en el número 9 de Gascona se encuentra la Sidrería Asturias. Además de tapear, podemos sentarnos a degustar una buena paella de mariscos o la inevitable fabada asturiana. La Sidrería El Ferroviario es un chigre (como popularmente se llama a las tabernas en Asturias) algo estrecho pero con tapas estupendas, como el pastel de cabracho.
Si después de una mañana de intensos paseos preferimos un local más tranquilo, en dirección al Campo de San Francisco se encuentra el restaurante Casa Conrado. Es un restaurante con una gran materia prima y sabores tradicionales, como la lubina al horno o los muslitos de codorniz. Está galardonado con un Sol Repsol.
Estos son solo algunos de los principales atractivos de la ciudad, que ofrece a sus visitantes todo esto, y mucho más

2 .- Una ruta por miradores 

                                                   
Cabo Vidio

La costa asturiana es apetecible tanto en verano, por sus playas, como en invierno, por ese ambiente romántico que invita a compartir y a relajarse sintiendo el viento y la sal en la cara. Y qué mejor que descubrir este rincón privilegiado subiendo a todos y cada uno de sus espléndidos miradores: una colección de atalayas suspendidas sobre el mar o asomadas a los Picos de Europa que nos harán disfrutar de la experiencia desde otra perspectiva.
Un litoral extenso, afilado y con una alta concentración de atractivos naturales convierte la costa asturiana en un paraíso para quien valore la cercanía de mar y la vecindad de la montaña. En una ruta que cubre poco más de 100 km entre Cudillero al oeste y Arriondas al este, descubriremos un sinfín de lugares donde asomarnos al paisaje. La belleza de las panorámicas nos hará pensar que deberíamos hablar de tribunas más que de miradores.
Empezamos por el oeste, por Cudillero, aunque bien podríamos realizar el recorrido en orden inverso. Esta es la típica localidad marinera, pintoresca y representativa de los pueblos de la costa asturiana. Sus estrechas callejuelas, dispuestas como un anfiteatro, y sus casas colgantes le dan una personalidad única. El mar está siempre presente y por eso a sus habitantes se les llama pixuetos, de pix (pez). No podemos obviar aquí una visita al versallesco Palacio de Selgas, construido a finales del siglo xix.

Acantilados espectaculares

Muy cerca nos espera el agreste Cabo Vidio, un acantilado de 80 metros sobre el mar, desde el que intuimos la silueta de otro promontorio, la Estaca de Bares, y la cercana desembocadura del Nalón. La ría que forma se admira mejor desde el siguiente mirador, el del Espíritu Santo, entre los municipios de San Esteban de Pravia y Muros del Nalón. En este lugar empieza una excelente senda peatonal costera, bien señalizada e ideal para llegar sin prisas a Playa Aguilar, en medio de la cual se alza un característico peñón vertical. El paseo prosigue hasta la barra de San Esteban, donde se impone contemplar el ir y venir de pesqueros allí donde el río Nalón se encuentra con el mar.

Los fondos marinos en Cabo Peñas

Siempre hacia el este, seguimos nuestro viaje hasta el Cabo Peñas. A lo largo de los años, las galernas han destrozado muchos barcos lanzándolos contra semejante muro natural. En días de fuerte viento, plantarse de cara a él equivale a sentir toda la fuerza de la naturaleza. De ahí que el cabo lo corone un magnífico faro, que hoy en día es también un ameno Centro de Interpretación Marítima. De manera informativa, este centro da cuenta de la extraordinaria biodiversidad de la zona. En las ricas aguas del Cantábrico, nadan el sargo, la lubina y la dorada, por no hablar del variado y sabroso marisco.

El encanto de la villa de Tazones

Proseguimos en la misma dirección y en el camino pasamos por Villaviciosa, localidad famosa por el azabache que se extraía de sus minas. En la Edad Media, se enviaba a través del Camino de Santiago hacia Compostela, para el gremio de plateros de Galicia. Algo más adelante, descubrimos el recogido puerto de Tazones, quizá uno de los más bellos del litoral Cantábrico. La leyenda cuenta que Carlos I de España y V de Alemania pisó por primera vez la Península en este lugar. Hoy seduce por sus casitas populares y coloridas, dispuestas en forma escalonada.

Los Picos de Europa en el horizonte

Antes de concluir el viaje, el mirador de San Roque, en Lastres, ya nos da un anticipo de lo que encontraremos más adelante, cerca de Arriondas, por la AS-260. Se trata del Mirador del Fito, donde con algo de paciencia se ven aves rapaces. En los días claros, desde ambos miradores la vista alcanza hasta los Picos de Europa.

Sugerencia gastronómica

La mesa asturiana abunda en platos contundentes, propios de inviernos fríos, como las sabrosas fabes. Tampoco faltan los quesos de aroma poderoso como el cabrales o el gamonedo, así como el excelente marisco de la zona. Sin duda, hay que probar el sabor delicado de los erizos, que aquí llaman oricios, en la Casona de Pío, (c/ Riofrío 3, Cudillero,), que cuenta con vivero propio. En Tazones, el restaurante La Nansa es el lugar idóneo para pedir el sargo a la sidra (Barrio de San Roque 20, ).

                                       

3 .- Disfruta de la naturaleza, los lagos y el Santuario de Covadonga 

Lago Enol

En tierras asturianas de Picos de Europa se esconden un santuario de leyenda y un paraíso lagunar.
El Norte del gran refugio natural que son los Picos de Europa encuentra dentro del Principado de Asturias al valle de Covadonga. Desde aquí se inició la Reconquista a cargo del rey Pelayo. Enclavado entre estas montañas y el Cantábrico, este lugar histórico de la resistencia cristiana, esconde múltiples tesoros. Entre ellos destacan el Santuario de Covadonga y los lagos que reflejan la calma al pie de las alturas.

Santa Cueva

El significado de Covadonga proviene del latín «Cova Dominica», es decir «Cueva de la Señora». Se refiere a la virgen que preside la Santa Cueva o Cueva de la Santina, santuario católico ubicado en las estribaciones del Monte Auseva. Este entorno natural fue por primera vez alterado por el hombre en reinado de Alfonso I, que ordena construir una capilla dedicada a la Virgen María para celebrar la victoria ante los Musulmanes en la Batalla de Covadonga. En 1777 un incendio afectó al recubrimiento de madera destruyendo la talla original de la Santina.
La actual imagen pertenece al siglo XVI y está hecha en madera policromada. En ella se ve a una virgen de dulce semblante sosteniendo al niño Jesús y una rosa dorada. Fue donada por la Catedral de Oviedo en 1778. Otro tesoro de la cueva es la tumba de Don Pelayo, primer rey de Asturias y su mujer Gaudiosa. Fueron originalmente enterrados en la Iglesia de Santa Eulalia de Abamia pero trasladados al santuario por orden del rey Alfonso X el Sabio. También está aquí enterrado el mentado Alfonso I.

Basílica

Situada junto a la cueva, la basílica es sin duda el centro monumental de la fe de todos los asturianos. Este gran templo fue erigido por el Arzobispo de Oviedo D. Benito Sanz y Florésen 1877. Está construido en estilo neorrománico, con piedra rosácea y marmórea de las montañas circundantes. Con dos torres enmarcando su portada de triple arco, consta de una nave central y tres ábsides escalonados.
En la plaza de la basílica se encuentra la estatua del rey Pelayo. El edificio alberga otras obras de gran valor como un lienzo de Luis de Madrazo que representa la «Proclamación de Rey Pelayo», otro de Vicente Carducho que simboliza «la Anunciación» y una imagen de Nuestra Señora hecha por el escultor catalán Juan Samsó. En el altar, un panel de oro representa la batalla de Covadonga.

Lagos de Covadonga

Aunque conocido generalmente como Lagos de Covadonga, este conjunto lagunar se encuentra a 10 kilómetros de distancia de la localidad de dicho nombre, por lo que se antoja más apropiado el topónimo de Lagos de Enol. Bajo esta nomenclatura se agrupan el propio lago Enol y el lago Ercina, ambos en la parte asturiana de los Picos de Europa.
El acceso mismo a los lagos es toda una experiencia. Desde el monasterio hay que tomar una carretera de 12 sinuosos kilómetros que nos lleva hasta este otro santuario acuático. El descubrimiento de esta belleza natural se da de manera progresiva según el viajero se adentra en la ruta. A mitad de camino merece la pena un alto en el Mirador de la Reina, que ofrece una panorámica como adelanto del indiscutible atractivo que aguarda.
Ambas masas de agua están separadas por la loma de la Picota y rodeadas de sinuosos parajes montañosos y campos de un verdor que rezuma vida. El reflejo de las cumbres en las aguas serenas ya vale la visita por sí mismo, ofreciendo al visitante la sensación de encontrarse en un reino de mágica belleza. El esplendor de este entorno está garantizado bien con las explosiones de color de primavera y otoño, con las agradables temperaturas veraniegas o con la inmensa blancura de las nieves invernales.
Primero se llega al lago Enol, a 1.070 metros de altura y con más de 12 hectáreas de superficie, rodeado de praderas donde pastan vacas, caballos y ovejas, ajenas al turismo. Una vez recreado con tan bucólica estampa, hay que continuar el ascenso hasta los 1.108 metros de altitud en que se encuentra el Ercina. Sus aguas resultan más peculiares por sus variaciones cromáticas. La vegetación acuática y los cambios de iluminación hacen oscilar el tono del lago del verde claro al oscuro, incluso jugando a veces con matices amarillentos o rojizos.                           

4 .- Una escapada rural por los pueblos y los Picos de Europa 

                                             Picos de Europa

El primer Parque Nacional español conjuga desniveles y exuberante naturaleza cantábrica. El Parque, dados sus valores naturales fue declarado Reserva de la Biosfera en 2002.
Como espectacular nexo natural entre las provincias de Asturias, Cantabria y León se yerguen los orgullosos Picos de Europa, cumbres que dan nombre al que fue el primer Parque Nacional de España. No en vano esta formación al norte la Cordillera Cantábrica es uno de los conjuntos de montaña más espectaculares de la península. Un impresionante macizo granítico que varía entre cotas cercanas al nivel de mar y picos que superan los 2.500 m.

Macizos

En este magnífico entorno montañés, altas cumbres contrastan con profundos cañones, cincelados por los cauces de los ríos cantábricos, que descienden entre generosas masas de bosque atlántico. En realidad se trata de una vertical mole caliza rodeada por hayedos, robledales y pequeñas aldeas en sus valles. El parque está atravesado por cuatro corrientes con sus gargantas; el desfiladero de la Hermida, por el río Deva; el desfiladero de los Beyos, por el Sella; la «Garganta Divina» del Cares, y los desfiladeros de La India del Duje. Estos dos últimos dividen el espacio en tres macizos.
El más alto y escarpado es el Macizo Central, donde se encuentra la cota mayor, Torrecerredo, de 2.648 metros, junto a otras cumbres como Llambrión, Peña Vieja, Pico Tesorero o Naranjo de Bulnes. La mayor cima del Macizo Occidental es Peña Santa de Castilla con 2.596 metros. Este macizo es el más amplio y de relieves dóciles y alberga los Lagos de Covadonga en su zona norte. Por último, el Macizo Oriental es el más reducido y en él destaca la pared sudeste que se eleva sobre Liébana, así como los 2.444 metros de La Morra de Lechugales.
Estas abruptas tierras abarcan una superficie de 65 hectáreas en las que reina la humedad, la niebla y las precipitaciones. La nieve cubre sus montes en invierno aunque se pueden encontrar neveros permanentes. Desde el punto de vista forestal, el Parque Nacional cuenta con algunos de los mejores bosques atlánticos del país, con abundancia de hayas, robles, avellanos, arces, castaños y nogales. Entre sus especies animales destacan jabalíes, corzos, lobos, gatos monteses, algunos osos, multitud de pequeñas aves y otras más sobresalientes como el urogallo o el águila real.

Pueblos y accesos

Los Picos de Europa abarcan municipios de tres provincias: Asturias, Cantabria y León. En Cantabria comprende los municipios de Camaleño, Cillorigo y Tresviso. En Asturias se extiende por Cangas de Onís, Onís, Cabrales, Amieva y Peñamellera Baja. Los municipios castellano-leoneses insertos en el parque son Oseja de Sajambre y Posada de Valdeón. Por ello hay varias entradas al parque; desde Asturias, por la AS-114, desde Cangas de Onís hasta el Macizo Occidental y desde Arenas de Cabrales en dirección a Poncebos; desde León, se puede tomar la carretera N-625 al Valle de Valdeón hasta Caín; desde Cantabria el acceso se realiza por la N-621, desde Potes llegando a Espinama y Fuente Dé.
Todas ellas sin excepción son localidades donde disfrutar del turismo rural y hospedarse para visitar el parque. Una opción ideal para quienes quieran realizar deportes al aire libre como el parapente o el barranquismo. También se pueden hacer rutas a caballo o practicar el senderismo a través de más de 30 rutas de pequeño recorrido y dos de gran recorrido. Entre ellos también hay itinerarios históricos como la Senda del Arcediano o la Ruta del Cares. Y es que la riqueza cultural también está presente en estos pueblos.

Comarca de Liébana

En la fronteriza comarca de Liébana se pueden visitar las iglesias de Santa María de Lebeña y Santa María de Piasca y el monasterio de Santo Toribio de Liébana. En Camaleño se puede ascender a través del teleférico de Fuente Dé hacia el Macizo Central o de Urrieles y deleitarse con las vertiginosas vistas de verdes pastizales. La cercana Potes es por su parte la ciudad más importante de la zona oriental del parque.

Cangas de Onís

En la parte asturiana destaca Cangas de Onís, uno de los núcleos más turísticos del parque, la entrada más importante a este paraíso natural por su cercanía al santuario y los lagos de Covadonga. Supone asimismo el choque entre el pueblo y la ciudad, lo tradicional y lo moderno. Cada domingo se celebra su mercado, conocido por sus quesos. A la entrada de la garganta del Cares y del funicular que asciende al Naranjo de Bulnes se encuentra Arenas de Cabrales.

Valdeón

Al sur del parque, en la provincia de León, se encuentra el valle enclavado en la cara sur de los macizos occidental y central, por el que fluye el río Cares. Aquí se encuentran pueblos más discretos y escondidos como Caín de Valdeón, desde donde comienza la ruta del Cares, o la capital, Posada de Valdeón. La comarca es famosa por su queso y otros lácteos.

5 .- La segunda ciudad principal de la comunidad: Gijón

                                                     Puerto de Gijón

La hospitalidad tiene residencia fija en Gijón. No es de extrañar que haya elegido una ciudad en la que la belleza de sus calles sólo es comparable a la de la perenne sonrisa de sus habitantes. Una naturaleza privilegiada y una arquitectura majestuosa ponen el marco a una tierra que sobrecoge.
Gijón concentra en una coqueta ciudad la comodidad e infraestructuras de una gran urbe. Sobrada de equipamiento para hacer la vida de sus ciudadanos más confortable y agradable, ha sabido preservar los vestigios que distintas culturas han legado, como un eterno tesoro, a la villa. Comenzando por su nombre, Xixón, una derivación del nombre que los pobladores celtas asentados en la actual Cimavilla dieron en origen: Gigia.

El barrio de Cimadevilla

Nombrada ya la península de Cimadevilla, antiguamente Cimavillale, cabe reseñar que es uno de los enclaves más mágicos de la villa de Gijón. Situado en la vertiente sur del cerro de Santa Catalina, o de La Atalaya, constituye la parte más antigua de la ciudad. Sus entrañas preservaron con mimo vestigios arqueológicos pertenecientes a la época del Imperio romano, en especial las Termas. Su situación en un cerro amurallado, que quedaba aislado al subir la marea, hizo del enclave una localización estratégica de vital importancia defensiva hasta su destrucción durante la Guerra de Sucesión entre Pedro I y Enrique II. En el siglo XVI y gracias a la construcción de un puerto comercial, el barrio se transformó en lugar de residencia de marineros. Desde ese punto comenzó la expansión de la ciudad hacia el sur.
En la actualidad la zona se ha convertido en un enclave que aúna modernidad y preservación en perfecta armonía. El antiguo puerto comercial se ha transformado en puerto deportivo, lo que ha propiciado el auge residencial, comercial y de ocio de la zona. La parte alta de el cerro de Santa Catalina alberga un parque, zona sin igual de ocio y esparcimiento, coronado por una escultura de Eduardo Chillida. La obra, «Elogio del horizonte» hace honor y rinde pleitesía a las vistas que se disfrutan desde lo más alto del cerro.

Palacio de Revillagigedo

El palacio de Revillagigedo, también conocido como Palacio del Marqués de San Esteban del Mar, es un soberbio palacio enclavado en el Plaza del Marqués de San Esteban, en el barrio de Cimadevilla. Sede actual del Centro Internacional de Arte Contemporáneo Palacio de Revillagigedo, su construcción se remonta a tiempos de la Edad Media, cuando presumiblemente se edificó la primera de las dos torres del conjunto. A iniciativa de Carlos Miguel Ramírez de Jove, primer marqués de San Esteban del Mar del Natahoyo, se erigió una segunda torre a imagen y semejanza de la primera y un cuerpo central entre ambas. El palacio, junto con la colegiata, goza del reconocimiento de Conjunto Histórico Nacional desde 1974.

Jardín Botánico Atlántico

A dos kilómetros de distancia de Gijón se extiende un vergel de 25 hectáreas de extensión. Inaugurado en 2003, representa el único jardín botánico de Asturias y pertenece a la selecta asociación internacional Botanic Gardens Conservation International, (BGCI). El parque, que ofrece lo más selecto de la vegetación autóctona, se divide en cuatro secciones: el entorno Cantábrico, la factoría vegetal, Jardín histórico de la Isla y el itinerario atlántico.

La villa costera

Gijón ofrece al visitante un enclave natural excepcional, donde se puede disfrutar desde las alturas o a pie de mar, en las numerosas playas que salpican su costa. La más emblemática es sin duda la playa de San Lorenzo, por su cercanía respecto al centro de la ciudad. Cuenta con una extensión de 3.000 metros, flanqueados por el siempre agradable Paseo Marítimo. De más modestas dimensiones es la Playa de Poniente, con 500 metros de longitud. Se ubica al oeste de la ciudad, en la zona del barrio de Fomento. Sus facilidades de acceso propician que sea de lo más concurrida. La playa del Arbeyal es la playa más occidental, situada entre los barrios de El Natahoyo y La Calzada. Fue inaugurada en el año 1995 tras una ardua labor de recuperación medioambiental, muy deteriorado por el auge industrial de la ciudad.

Covadonga, la visita ineludible

Resultaría imperdonable visitar Gijón y no alcanzar Covadonga. Parroquia del concejo de Cangas de Onís, está ubicada a una altitud media de 257 metros sobre el nivel del mar, en la falda del monte Auseva, a unos 11 kilómetros de Cangas de Onís. En sus 2,54 kilómetros cuadrados habitan un total de 70 personas, aunque es constante el devenir de personas, ya que es el santuario más visitado de Asturias. Se pueden admirar en la localidad la Santa Cueva donde se encuentra la Capilla Sagrario con la imagen de la Virgen de Covadonga y la tumba de Don Pelayo. Resulta ineludible asimismo la visita a la Basílica de Santa María la Real de Covadonga, construida íntegramente en caliza rosa y de estilo neorrománico, y al Monasterio de San Pedro, que conserva del románico parte de sus muros, sus tres ábsides escalonados y semicirculares.
                                         

6 .- Vamos de compras por las calles de Oviedo 

                                          Escultura de Botero en la plaza de la escandalera

La capital de Asturias se ha convertido en una ciudad con una vitalidad pujante y con cada vez más ganas de presumir de cosmopolitismo. Cuenta con una red comercial que satisface todas las necesidades del posible cliente.
Oviedo está salpicada en su callejero por más de cien estatuas. Hasta hay una ruta turística para visitarlas. Una de ellas, en la calle Milicias Nacionales, está dedicada al cineasta Woody Allen, que fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2002 y que rodó en la ciudad parte de Vicky Cristina Barcelona. Este es el punto de partida de una ruta por el centro de Oviedo y su particular Milla de Oro.
En la calle Milicias Nacionales, además de la figura paseante del cineasta, hay una multitud de zapaterías, cafeterías y pastelerías de toda la vida. La tienda de Ángel Schlesser ocupa el número 1. Si se asciende hasta el Teatro Campoamor, se tropieza con la obra Culis Monumentabilis de Eduardo Úrculo, en la calle Pelayo, donde también está Burberry.
Paralela a Pelayo se encuentra la calle de Uría, donde abre las puertas el establecimiento de Roberto Verino (en el número 56). La locura comienza en Márques de Pidal. En esta vía se encuentra Teresa Fierro (tel.: 985 271 121), una tienda multimarca con firmas internacionales. Auro presenta propuestas más clásicas para señoras. Desde ahí se suceden Max Mara, Zardón (tel.: 985 228 187), con prendas de Missoni, Liu Jo o Closed, y el buen calzado en Tránsito (tel.: 985 258 390).
En la calle Gil de Jaz, los principales establecimientos son Bimba y Lola (núm. 3), la bisutería innovadora de Uno de 50 (núm. 4), Acqua (núm. 5, tel.: 985 964 227) y Carolina Herrera (núm. 21). Una buena opción para quienes no tengan problemas de liquidez o sencillamente no quieran entrar en las tiendas sin rumbo es la de contratar los servicios de Fashion Assistance. Se trata de un grupo de profesionales de la moda que guían, orientan y aconsejan, eso sí, a partir de 45 € la hora.

La mejor cocina asturiana, en el centro

Tanto callejeo por el centro de Oviedo termina por abrir el apetito. Las opciones parecen claras. Al mediodía, El Raitán tiene lo mejor de la gastronomía asturiana pero en un espacio relajado, diferente al de las ruidosas sidrerías. Lo más indicado es pedir el menú degustación Cocina Asturiana, que incluye, entre otros platos, crema de nécoras, pote asturiano y jabalí guisado. Por la noche, Casa Fermín (galardonado con dos Soles Repsol) es una de las mejores cocinas de Asturias. No hay que perderse sus anchoas del Cantábrico ni la perdiz con verdura. La cocina de Manuel es un Restaurante Vinoteca donte tomar unos vinos y deleitar exquisitos platos o raciones como por ejemplo el pulpo de pedreo sobreuna especie de  puré de patata con una copa de vino Viña Grandiella de Monasterio de Corias " de 10".

Para descansar, es recomendable el hotel más moderno de Oviedo. El Hotel Nap se encuentra a 15 minutos andando de la zona comercial, pero en un área muy tranquila. El hotel tiene 40 habitaciones con un equipamiento sorprendente: uso de la colorterapia, televisión con pantalla táctil, iluminación led y acceso biométrico.

7 .- Mirador del Fito, en Arriondas 

                                          Mirador del Fito Arriondas

Este es un lugar único que permite ver al mismo tiempo cómo el horizonte se hunde en el Cantábrico y el perfil nevado de los Picos de Europa: una conjunción estelar entre mar y montaña. El mirador del Fito lleva 80 años de servicio para todos los que visitan esta zona del Principado de Asturias.
El Fito se encuentra en Arriondas, un pequeño pueblo que pertenece al concejo de Parres, fronterizo con Ribadesella, en la parte oriental de Asturias. Para acceder a él, hay que seguir la carretera que lleva a Colunga. Una vez en el puerto de montaña del que toma el nombre, hay un espacio reservado para los visitantes. Después de dejar el coche y subir por una rampa no muy exigente y unos escalones, se llega a la cima.
Lo primero que sorprende al viajero que asciende hasta El Fito es, precisamente, el mirador. Inaugurado en 1927, es una especie de ovni de pequeño tamaño del que parece que hubieran descendido los alienígenas y se hubieran dejado puesta la escalera. Los lugareños lo bautizaron rápidamente como cazu, por su forma de taza. Se construyó para que los turistas que ya frecuentaban la zona pudieran disfrutar de las vistas sin la barrera de los árboles.

Entre el mar y los Picos de Europa

Como en el interior del mirador no caben demasiadas personas, hay que esperar a que quede libre para subir los escalones y acceder a una panorámica que quita el hipo. La cercanía de la costa, a apenas 5 kilómetros, permite, en una visión de 360º, otear el Cantábrico, admirar el verde de las praderas del valle y descubrir, en la distancia, la imponente mole de los Picos de Europa. A pocos metros del mirador se encuentra el refugio del Fito.
Otro punto de atención desde el mirador es el macizo gris de la sierra del Sueve. Su punto más alto es el pico Pienzu, al que se puede llegar desde El Fito realizando una ruta de aproximadamente cinco horas. En el camino, se pasa por los prados y las fuentes del Bustacu y Merguelines, antes de que el itinerario suba, adquiera forma de zigzag y se endurezca.
El premio es disfrutar de otra panorámica excepcional sobre la comarca. De regreso a El Fito, la suerte puede hacer que se divisen algunos de los escasos ejemplares del asturcón, el caballo autóctono de Asturias. Si se quieren realizar más actividades al aire libre, existe la posibilidad de hacer excursiones en quad o a caballo.

Ribadesella y Cabrales, excursiones gastronómicas

Desde Arriondas, se puede planificar una ruta que lleve al viajero a algunos de los pueblos más interesantes de Asturias. Siguiendo el curso del Sella, se llega a Ribadesella, famoso por el multitudinario descenso del río en piragua y, por supuesto, por su sidra. También Cabrales merece la visita, aunque solo sea para comprar in situ uno de sus famosos quesos.
Y es que la gastronomía es un asunto muy importante en esta zona. En Arriondas, el restaurante Casa Marcial (Galardonado con 2 Soles de Repsol) (tel.: 985 840 991) permite degustar un plato tan típico como las fabes con almejas o una buena trucha del Sella. En El Corral del Indianu (Galardonado con 1 Sol de Repsol), presentan tanto el plato estrella de la cocina asturiana, la fabada, como delicias imaginativas como el tembloroso de foie gras y manzana ácida.

8 .- Asturias, los sabores de mar y monte 

                                            Asturias los sabores de mar y monte

En las páginas del libro Asturias, cocina de mar y monte (ediciones Nobel), el periodista y escritor Néstor Luján afirmó una vez: "La fabada es uno de los grandes aciertos gastronómicos de un pueblo".
Precisamente ha sido éste plato el que le ha dado a Asturias la fama casi universal de la que hoy goza. Tanto es así, que se ha industrializado y convertido incluso en conserva, por lo que se puede comprar enlatado en muchos países del globo.
El germen de la fabada, receta que no escatima en contundencia, son las fabes (judías grandes) acompañadas de jamón, lacón, tocino, chorizo y morcilla; todos ingredientes asturianos. También hay otros platos que derivan del mismo origen: las fabes con almejas, con rabo de toro o con tropiezos de marisco.
Hablando de mariscos, Asturias cuenta con más de 300 kilómetros de costa, que el Mar Cantábrico baña bravamente, y que hacen de la región un espacio profuso de pescados. Con patatas, cabracho y bejel se prepara el pote marinero, que también puede ir acompañado de merluza, por ejemplo.
Si bien es cierto que con pescados y mariscos se preparan diversos guisos de pescado, los segundos se pueden tomar al natural. En Asturias es muy común comer ostras (solas o con un chorro de zumo de limón).

Quesos y más quesos

En la región, la cría de vacas, cabras y ovejas ha hecho que sea una de las zonas de mayor producción quesera en España. El más conocido de todos los quesos es el cabrales, con Denominación de Origen, de pasta azul, graso y semiduro. Se elabora con leche de vaca y, en ocasiones, también de oveja y cabra. Si contiene éstas últimas, entonces su olor será más fuerte y su sabor ligeramente más picante.
Otro de los tradicionales es el afuega 'l pitu (también con Denominación de Origen). Se trata de un queso fresco, de color blancuzco o naranja (si se le ha añadido pimentón), con forma de cono truncado o de calabaza (si se ha empleado una gasa cuyos pliegues quedan impresos en la pasta del queso). Su sabor es ligeramente ácido y muy poco salado, aunque los más rojos suelen ser más picantes y fuertes.

La sidra

Desde 2002, el Consejo Regulador trabaja en las labores de control de la D.O. Sidra de Asturias. En 587 hectáreas se plantan las 22 variedades de manzanas autorizadas. Después del proceso de fermentación del mosto, en barricas de acero inoxidable, se obtiene una bebida de manzana de baja gradación alcohólica (entre 4 y 6 grados), con un color amarillo claro y un carácter refrescante.
Entre los asturianos siempre ha sido considerada como una bebida natural y sana. Incluso, se dice que si se toma con moderación protege contra la arteriosclerosis y los cálculos renales.

Gastronomía de Asturias


9Escanda: molinos y leyendas


                                                 Escanda molinos y leyendas

Las tierras asturianas que recorremos en esta ruta están recuperando el ancestral cultivo del cereal llamado escanda en medio de evocadores paisajes, molinos harineros y encantos rurales.
La escanda, amparada por el sello D.O.P., es un cereal que desapareció de muchos campos asturianos hasta convertirse casi en una reliquia culinaria. No obstante, nunca dejó de cultivarse en algunos parajes de Grado, o Grao como lo llaman sus vecinos, los apodados moscones. Por su municipio transcurre esta ruta, un periplo con salida y llegada en la capital del concejo moscón, que pasa junto a los terrenos donde crece el cereal. Es un recorrido de media montaña con unas vistas espectaculares.
El punto de partida puede ser el Museo Etnográfico de Grado, que exhibe la cultura de la comarca centro-occidental de Asturias, con espacios dedicados al pan (molinos, pisones), al hogar, al entorno agrario y ganadero y a los oficios tradicionales (fragua, telar, cestería, carpintería, alfarería, lagar, etc.). Fundada en el siglo XIII, Grado se asienta en la margen izquierda del río Cubia. Su patrimonio arquitectónico, declarado Bien de Interés Cultural, reúne edificios notables como el palacio de Miranda-Valdecarzana y la capilla de Dolores, el Ayuntamiento, la casa de los Fernández de Miranda, la iglesia de San Pedro y algunas casonas de indianos como el imponente Palacete Velázquez.
Sus vistosas fachadas dan muestra de la pujanza que siempre ha tenido la villa como centro económico y comercial de esta zona asturiana. Dejamos Grado por la N-634 hasta el alto de la Cabruñana, donde se conservan túmulos megalíticos en el área de La Cueña. A la izquierda sale una carretera comarcal hacia El Fresno, desde cuyo santuario de Ntra. Sra. se dominan las cuencas fluviales del Nalón y del Narcea. Desde ahí, el paseo sigue el trayecto del Camino, o Camín, Real de la Mesa, antigua vía que unía Asturias con la meseta castellana. En Moutas podemos contemplar un molín de desergar (así se llaman en la zona a los molinos para transformar el grano cosechado, movido por agua o a mano), recientemente restaurado. Luego nos adentramos en el territorio de Salcedo, que fue el mayor centro de producción de escanda de la región. El tramo hasta Las Cruces permite disfrutar de espléndidas vistas de la sierra del Aramo y del valle del río Pigüeña. Aquí encontramos una antigua venta donde aún se elabora pan de escanda, que se puede desgustar solo o relleno de magníficos embutidos.

Por el cauce del río Vega

Desde Las Cruces, nuestro itinerario inicia el descenso hacia Vigaña, donde comienza el valle de Seaza. Merece la pena desviarse hasta Villandás, pueblo antiguamente célebre por sus artesanos y canteros. En la parroquia de Pereda se conservan vestigios de la antigua torre de Villandás, que fue dinamitada por los vecinos en 1935. Entre otros edificios de interés aún en pie destaca la ermita de San Esteban. Después regresamos a la carretera que sigue paralela al cauce del río Vega, donde quedan numerosos molinos hidráulicos, y atravesamos hermosos parajes de bosque autóctono hasta llegar a San Pedro. Seguimos hasta Grado pasando por Agüera, con su piscifactoría y palacio del siglo XVIII, y por Villanueva. Aquí se puede contemplar el palacio de Villanueva, declarado Monumento Histórico-Artístico. Su elemento más destacado es el torreón cuadrado del siglo XV. Desde Villanueva apenas 4 km nos separan de Grado, donde termina nuestro viaje.

Fiesta de la Escanda

Desde el año 2000 el Ayuntamiento de Gradoorganiza el Certamen de la Escanda, el segundo domingo de septiembre, en el Parque de San Antonio de la villa. La fiesta, a la que acuden productores de escanda de las distintas comarcas asturianas, está amenizada por grupos y bandas de música tradicional. A la vez, se monta un mercado donde se puede comprar pan de escanda y productos tradicionales o probar recetas innovadoras hechas con este cereal. Los visitantes pueden participar en demostraciones y actividades relacionadas con esta variedad de trigo autóctono y degustar bocados elaborados con escanda.

Rincón de la Escanada Asturiana

La D.O.P. ampara el cereal del género triticum spelta producido en Asturias, así como la harina y el pan hecho con ella. La escanda se adapta bien a terrenos húmedos entre 400 y 600 m de altitud. Cultivado y usado como alimento desde hace siglos, actualmente se está recuperando en el Principado. La siembra se hace entre noviembre y enero, y se recolecta en agosto. La harina es fina, grisácea y fácil de amasar. El pan tiene corteza lisa, color tostado y textura esponjosa, según el porcentaje de escanda empleado.
En este pan destacan como macronutrientes los hidratos de carbono complejos (71-73%), muy recomendables desde el punto de vista nutricional, y las proteínas (en torno al 17%). Entre los micronutrientes se encuentran minerales como el fósforo, calcio, sodio, potasio y magnesio y vitaminas como la A (retinol), tiamina y riboflavina.
Fundación Española de la Nutrición
Escanda Asturiana (D.O.P.)

Lo que tienes que saber...

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